Por qué importa
Muchos presupuestos no se pierden por precio: se pierden por silencio. El cliente lo deja para más tarde, se le olvida y acaba con quien le volvió a escribir. Hacer ese seguimiento a mano es lo primero que se cae cuando hay trabajo. El agente no se cansa ni se corta: escribe en el momento justo, una sola vez o las que tú digas, y para en cuanto el cliente dice que no.
Preguntas frecuentes
¿No resulta pesado para el cliente?
Tú decides cuántas veces y cada cuánto. Y en cuanto alguien dice que no le interesa, deja de escribirle.
¿Puede negociar el precio?
No. Si el cliente quiere negociar, te pasa la conversación.